Mateo Porras, gerente de Julia RD, explicó el resultado que tuvo el mecanismo que fue terminado de forma anticipada por parte de la Creg.

Durante el fenómeno de El Niño, la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg)  lanzó un programa de respuesta a la demanda para incentivar un menor consumo con el objetivo de contribuir a la formación del precio en bolsa.

Si bien el programa se terminó de forma anticipada, Mateo Porras, gerente de Julia RD, explicó que este puede tener un impacto positivo en el país por cuenta del ajustado balance de oferta y demanda de energía.

En este sentido planteó que se pueden hacer ajustes, pero que el llamado es no solo a aportar en momentos de escasez sino en picos de demanda diarios.

¿Cuál es el negocio de Julia RD?

Somos una empresa que desarrolla la respuesta de la demanda de los medianos y grandes consumidores de energía. Hoy se les paga a estos usuarios para que reduzcan o se comprometan a reducirla en ciertos momentos. Estamos en el mercado hace siete años y lideramos el mercado de la respuesta de la demanda. Nuestra intención es fortalecer a los usuarios y permitir que tengan un rol activo en el mercado.

¿Qué mecanismos de respuesta hay?

Hasta hace unas dos semanas había dos mecanismos activos: la demanda desconectable voluntaria, que permanece vigente y en el que somos líderes desde hace cinco años, y el mecanismo de respuesta de la demanda. Este fue un mecanismo transitorio que lanzó el Gobierno en abril para responder al fenómeno de El Niño y estuvo activo entre mayo y junio.

¿Cómo les fue en el mecanismo de respuesta a la demanda?

Esto nos permitió evidenciar una serie de temas, como el alto cumplimiento de los compromisos de desconexión, que superan el 90%, mientras que en el mercado rondó el 70%.

¿Cuántos clientes tienen y cuánta energía están en la capacidad de desconectar?

Representamos alrededor de 90 compañías que suman en total 300 fronteras comerciales. Nuestros clientes están en todos los sectores, como el retail con Grupo Éxito y Olímpica; el sector financiero, con Bancolombia; el de alimentos, minero, de hidrocarburos y demás.

Nuestra capacidad de desconexión es de unos 138 megavatios y en el mejor de los escenarios serían unos 4 gigavatios hora que se pueden desconectar.

¿En el mecanismo de respuesta de la demanda qué energía lograron desconectar?

Alcanzamos 1,2 gigavatios hora día, equivalente a 50 megavatios de potencia. No se logra la totalidad de la capacidad porque no todos los clientes tienen el mismo precio para activar su salida. Este programa, que se terminó ya, fue muy interesante, porque se adjudicaban las ofertas que tenían un valor por debajo a un valor desconocido que se denominó precio de reserva y que estimaba el regulador. En el punto máximo, estimamos que se alcanzaron $700 por kilovatio y solo lo vimos una semana.

Fuimos el agente que más logró reducir energía, con 50 megavatios durante tres días seguidos.

¿Cuánto dinero se logró generar para las empresas que participaron en el mecanismo?

Con corte al 28 de junio, la última información disponible muestra que se lograron ingresos por más de $10.000 millones y Julia logró el 58% de eso. Si bien logramos más de la mitad de los ingresos, en cuanto a cantidad ofertada fuimos 21%. Eso quiere decir que el cumplimiento de los compromisos por parte de otros agentes fue muy bajo, lo cual es un problema porque muestra que hay muchas cosas que mejorar.

Lo otro que muestra es que los precios quizá fueron muy poco atractivos. Los precios que finalmente activaron las ofertas de desconexión son menores a lo que el país está pagando hoy a las plantas que atienden restricciones. Es decir, es más barata la respuesta de la demanda que prender recursos como los térmicos. Aunque es importante aclarar que esto no elimina la necesidad de las térmicas para estos casos, sino que las va a complementar.